Hecho # 1.

Todo homicidio es una tragedia. Es un fracaso como sociedad. Perder la vida de un joven en la ciudad es perder muchos años de energía y de sueños. Perder la vida de un adulto es perder la experiencia y la sabiduría que dan los años. Perder la vida de una mujer significa la irreparable pérdida del amor y la fortaleza femenina. Por ello, en Nuestra Nueva Medellín trabajamos por la aspiración primera y más justa que debemos tener como sociedad: respetar la Vida. Así, en un hecho sin precedentes, Medellín pasó de 6.349 homicidios en 1991 a 658 homicidios en 2014, una cifra histórica que evidencia el trabajo articulado entre nuestro gobierno, las autoridades y el compromiso ciudadano. El reto hacia el futuro es hacer que la Vida se instale definitivamente en nuestra ciudad, como un compromiso colectivo irrevocable y duradero. ¡Todos por la Vida!